Hagamos un trato:
Tú te comprometes a correr, a saltar, a chapotear en los charcos y a conquistar la Luna. Te comprometes a subir a la casa del árbol, a dormir, a ayudar a mamá y a papá, a ensuciarte una, dos y tantas veces como haga falta, a vestirte tú solo los días que te levantes de buen humor, a comer con las manos y de vez en cuando usar el tenedor.
Nosotros, a cambio, nos comprometemos a no complicarte la vida para que puedas hacer lo que quieras y un poquito más.